miércoles, 10 de diciembre de 2008

ENCUENTO

Decidió ir a la montaña, pasear observar algo natural. Pensar sobre aquellas cosas que llamaba sus cosas.
Hacia un día soleado, y él tenia la convicción que el sol era fuente de felicidad. Y así se sentía feliz contento, con ganas, miraba las cimas y se sentía capaz de llegar a cualquier cantidad de ellas.
Pero no contaba con encontrar una compañera. Él siempre reacio a parar, a dejar de pensar en lo que el llamaba sus cosas. Cuando se encontraba con alguien, tenia miedo de que ese alguien le sacara hablara de algo aburrido para él. De algo que no tuviese nada que ver con lo que él llamaba sus cosas.

-Hola.
-Hola.
-Conoces esta zona. Preguntaron.
- No, es la primera vez que vengo.
Pero me encanta.
- Y de donde vienes?
De otra dimensión, del subespacio de dimensión -1. En realidad lo llamamos así por simple convención. Pues con nuestros sistemas de navegación, no podríamos volver si no interpretamos como menos uno. Pero bueno eso no es importante, es problema de los programadores emblemáticos, jejeje.
-Y a qué has venido?
- Estoy intentando saber?
-Qué?
-Si aquí, distinguis los colores.
- Hombre ó ser, o lo que seas. Pues claro que distinguimos los colores.
Nuestra motivación, se basa en los colores. Existen algunos que nos hacen olvidar, otros que nos hacen entender, y otros que nos hacen disfrutar, y así infinidad de ellos.
-Y alguno hace que os enfadéis?
- Hombre pues claro cuando no hay color.
- Pues ya tengo la respuesta, a la pregunta que venia buscando. Muchas gracias.

Y cada uno siguió, su camino.
Que extraña conversación, me hubiese gustado continuarla.

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